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  • MENSAJE DEL PRECANDIDATO DEL PRI A LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, JOSÉ ANTONIO MEADE KURIBREÑA, DURANTE SU ENCUENTRO CON LA MILITANCIA DE NUEVA ALIANZA EN GUERRERO

    Reporter: Nucleo Radio Mina
    Published: lunes, 22 de enero de 2018
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    Muchas gracias Laura.

    Estoy, primero, muy contento de estar con ustedes, de estar con este grupo de aliancistas, con este grupo de maestros y con este grupo de servidores público.

    Y me da mucha emoción porque esta oportunidad que me están dando, de platicar con ustedes, me permite estar cerca de quienes creo quieren, junto conmigo, reivindicar el servicio público.

    Estamos en un momento en donde en general se habla mal de la política y se habla mal del servicio público. Y quienes hemos hecho una vida de servicio público, sabemos que el servicio público inspira, que hay muchos ejemplos de gente honorable que, como ustedes, se levantan todos los días sin más afán que hacer la diferencia.

    Por eso hacer equipo con ustedes en este proyecto es para mí satisfacción de vida que me llevo en el corazón. Le gradezco mucho a Nueva Alianza esta invitación.

    A mí me han oído muchas veces hablar de política pública, me han oído hablar de política energética, de relaciones exteriores, me han oído hablar de temas hacendarios, me han oído hablar de desarrollo social. Y son temas complicados, difíciles, pero en los que he hecho una vida.

    Me cuesta más trabajo cuando me hacen preguntas que no tienen que ver con política pública, se los gradezco. Me preguntaban consejos de vida y nosotros somos lo que nos fuimos haciendo en familia y puede uno, en ese mismo afán que decíamos al principio de encontrar a un servidor público que nos inspiró, entender qué es lo que nos mueve cuando revisamos nuestra historia familiar.

    Y cuando vemos en la historia familiar espacios de superación, espacios de esfuerzo, y en la vida de todos nosotros, seguramente la mía propia, les va a resultar familiar: la mamá de mi papá era la mayor de 7 hermanas, se llamaba Gracia y su papá se llamaba Alonso.

    Después de tener 7 hijas se murió y mi abuela se quedó huérfana cuando era apenas adolescente, y con su mamá y las 7 hermanas salieron adelante, pusieron una lavandería. Decían, en la leyenda familiar, que una de las tías, la tía Lidia, cuando caminaba en la calle había un galán que le echaba el ojo y la veía entrar a la lavandería y esperaba a que saliera. Y pues la tía Lidia nunca salía porque vivía en la lavandería. Después de dos o tres días se dio cuenta, el tío Alfredo, de que esa lavandería era su casa.

    Pero esa es la historia de muchas y de muchos de nosotros. Cuando volteamos a ver encontramos en la familia una mamá, un papá, una abuela y un abuelo que pasó, primero, por la enorme prueba de, sin tener muchos elementos, mi abuela no terminó la carrera, sacar adelante a una familia.

    En esa ápoca las mujeres tenían pocas alternativas. De las 7 hermanas, dos estudiaron para ser secretarias, que era la alternativa educativa que en esa época se tenía. Una trabajó y se pensionó en Pemex, otra trabajó y se pensionó en El Banco de México.

    Pero en la vida de todos ustedes seguramente hay una abuela que tuvo que hacer ese esfuerzo para sacar a sus hijos adelante.

    Mi abuelo era contador, uno de 13 hijos, el primero en terminar una carrera y en ayudar, con esa carrera, a sacar adelante a muchos de sus hermanos.

    En él y en ella encontramos espacios de inspiración, y no solamente espacios de inspiración, sino ejemplos de otro tipo de vocaciones: mi abuelo, el papá de mi papá, Luis, jugaba muy bien dominó. Esa es una afición que traemos ya de tres vueltas.

    Cuando me pregunten si practico algún deporte, el que mejor practico de familia es el dominó. Ciertamente es de los pocos deportes que no ayudan a bajar de peso pero ayudan a entrenar memoria y afición numérica.

    El papá de mi mamá fue abogado y fue escultor, estudió al mismo tiempo Derecho y Artes Plásticas, se salió de su casa a los 13 años, nació en Zacatecas. Se fue a vivir a la Ciudad de México y de los 13 años en adelante se valió por sí mismo. Se fue primero al seminario, pensaba que tenía vocación, afortunadamente se dio cuenta, muy a tiempo, de que ese no era el caso o no estaríamos aquí platicando.

    Se da cuenta que no tiene vocación, se mete a estudiar Derecho y, si bien no tenía esa vocación, nos enseñó a que en la vida valía la pena cultivar todas: las vocaciones definitivas y las vocaciones temporales.

    Y él encontró en el Derecho y en el arte espacios para satisfacción, y nos da una lección que se puede traducir en un consejo: en la vida hay que buscar emociones en lo temporal y en lo pasajero, en nuestra profesión y en las actividades que hacemos y disfrutamos.

    Y eso nos va permitir contagiar, conocer, entusiasmarnos de muchas maneras que tiene que ver con lo que hacemos a diario, pero que tienen también que ver con lo que disfrutamos a diario.

    Mi mamá era educadora, y por eso me siento muy contento.

    Mi mamá estudió la carrera de Educación Especial ya con cuatro hijos. Tiene mérito.
    ¿Cuántas educadoras ya se han aventado con cuatro hijos? Cada vez que la citaban a revisar la tarea a quienes con ella estudiaban, decía que los veían subir y bajar.

    Y tuvo méritos de terminar la carrera, se especializó en Educación Especial y daba terapias a niñas y a niños con problemas auditivos.

    Y ahí se ve de que se trata el servicio público, ahí se ve por qué los servidores públicos se inspiran, porque son capaces de transformar la vida de una niña, de un niño y de una familia.

    Y si un consejo habría que desprender de esa experiencia familiar, de esa que ustedes les transmiten a sus hijos, es que el servicio público hace diferencia.

    Un buen maestro cambia una vida, un servidor público cumplido hace una oportunidad de ayuda a cambiar un destino, y por eso es tan importante que reivindiquemos al sector público, que reivindiquemos a la política y que reivindiquemos a los servidores públicos que no piensan en nada distinto que cómo transformar la vida de quienes tocan para bien.

    Mi papá fue servidor público y de él aprendí también la emoción de servir, de estudiar y de transformar. Decían en muchos lugares que en lugar de llevarnos al cine, mi papá acostumbraba a llevarnos a la Cámara. La verdad es que no es cierto, nos llevaba a la Cámara y después también nos llevaba al cine.

    Y ahí aprendimos cómo se construían acuerdos, cómo en el diálogo, como el que hoy estamos teniendo, en el diálogo no de ciudadano a ciudadano, sino de político a político, había también espacios de solución, de confianza, de unidad que podrían ayudar a transformar al país.

    Si diera yo algún buen consejo lo centraría en tres: uno primero, en la importancia de aprender a pedirlos. Cada vez que yo he tenido un nuevo reto, una nueva oportunidad, lo primero que hago es pedir consejo a quien haya enfrentado retos como los que ahora habré de enfrentarme.

    Por eso en este nuevo espacio, en esta contienda, en este diálogo, yo me acerqué a Luis Castro, le pedí un consejo, cualquier cosa que haga yo mal es por su culpa, cualquier cosa que haga yo bien es culpa de mi papa y de mi mamá.

    El segundo consejo es el de mi abuelo: vale la pena tener vida eterna, vale la pena disfrutar encontrar diferentes espacios para sentirse realizado. Y uno nunca sabe cuándo en la vida alterna va a conocer un jefe, un amigo, una esposa, una vocación de la cual nos sintamos realizados.

    Y el tercer consejo, me lo daba mi mamá: mi mamá me decía pregunta, lo peor que te puede pasar es que te digan que no. Y a fuerza de ir preguntando ya fui cinco veces secretario, fue bastante buen consejo el que me dio mi mamá.

    La pregunta que me hace Claudia, no es una pregunta difícil de contestar. La pregunta difícil de contestar no es por qué yo me enamoré de Juana, sino por qué Juana se enamoró de mí. Ese es un misterio bastante más complicado de explicar.

    Juana y yo somos compañeros de escuela, estudiamos los dos en el ITAM, los dos estudiamos economía, Juana después descubrió que su vocación alterna eran los textiles, el arte, la cultura. Y en eso ha encontrado, y en nuestra familia, un gran espacio de felicidad, hace trabajo voluntariado.

    El primer semestre, tenía yo cinco materias y en tres coincidimos Juana y yo. Yo creo que yo le resultaba la única cara familiar y por eso era buena gente conmigo. Nos conocimos en agosto de 1987, salimos por primera vez en octubre de 1987 y me tomó poco más de dos años convencerla de que fuera mi novia. Y ahí habría que preguntarle a Juana cómo se acuerda ella de la historia.

    Yo me acuerdo que estuvimos en una boda y que ahí en esa boda Juana me dio un beso, Juana se acuerda que el beso se lo di yo a ella. En cualquier caso, cuatro años y medio de novios, 23 años de casado y hoy ayudándome y apoyándome en esta nueva aventura y exhibiendo todas esas cualidades por las que me enamoré de ella. Muchas gracias Juana.

    Y sí soy fácil de ser amigo. Mi papá dice que la amistad es uno de los temas que uno debe de cultivar porque la amistad descansa, en empatía, en valores, en compartir afinidades, en encontrar espacios de coincidencia en quienes somos distintos.

    Dicen, hay un estudio que es bastante conocido, que uno tiende a renovar su círculo de amistades cada 7 años. Y si revisa uno un poquito su entorno, se va uno dando cuenta que, conforme va uno evolucionando, va uno cambiando porque cambia su entorno, su trabajo, su estilo de vida, los intereses. Va uno encontrando y renovando nuevos círculos de amigos y de afecto.

    Ese no es mi caso, yo tengo el gusto de cuando soy amigo lo soy para siempre, y en cualquier circunstancia. A mí me acompañan hoy amigos que lo somos desde kínder. Amigos que nos hicimos en la secundaria, en la prepa. Amigos que nos conocimos en la universidad, amigos con los que hemos venido haciendo equipo.

    Y me parece que la amistad es uno de los valores que genera confianza y que la confianza es uno de los espacios que permite generar acuerdos. Y si la amistad, además, está fundamentada en el deseo de transformar al país, esas son las amistades que valen la pena.

    Muchas gracias, Christian, por la pregunta y muchas gracias a Puebla.

    Segunda intervención

    A mí también me pasó eso de quererme comer al mundo, y lo malo es que no lo he dejado de hacer, ya me han recomendado que me ponga a dieta.

    Le entro a todo. Trato de comer sano, variado y suficiente y por más esfuerzos que hago de que mi dieta sea de lechuga y de pechuga, termina más bien siendo, más bien, de Chocorroles, de papitas adobadas y recientemente de Chips Fuego.

    Pero, como le he dicho a Juana, ahora sí voy a hacer un esfuerzo de regresar a la lechuga y a la pechuga, para hacer un buen ejemplo de una comida disciplinada.

    Y lo malo de cuando uno dice que le gustan los Chocorroles y las papitas adobadas y las Chips Fuego es que ahora me las encuentro en todos lados. A donde voy pasando alguien me quiere regalar una u otra. Y la verdad que es bastante mejor a que me regalen zanahorias, pepinos y jícamas.

    Pero voy a empezar a decir que me gustan las zanahorias, los pepinos y las jícamas, para poder cumplir el compromiso de esa dieta balanceada, que Juana pretende imponerme.

    Soy orgullosamente producto de la universidad, y yo acá la verdad es que vi a Puebla muy entusiasmado y a Tlaxcala muy entusiasmado, vi a Guerrero muy entusiasmado, vi a Morelos muy prendido. Pero a la Ciudad de México la vi menos prendida, yo creo que porque están muy pendientes del partido entre los Pumas y el América.

    ¿A quién le van? Más o menos para ver en qué terreno estamos.

    ¿Quiénes son Pumas?

    ¿Quién le van al América?

    Sí les ganamos al América, sin duda, los Pumas.

    Para mí, fue experiencia de vida estudiar en la UNAM. Y lo fue por muchas razones, y me parece que haber estudiado en una universidad pública compromete la política pública que tenemos que tener en este país.

    La Ciudad Universitaria permitía una experiencia profundamente enriquecedora, profundamente universal y, por lo tanto, universitaria. Era un espacio en donde podía uno disfrutar cultura, deportes, instalaciones, que son Patrimonio de la Humanidad, los mejores maestros, pero sobre todo y muy importante, los mejores alumnos.

    Ahí conocí amigos de vida, ahí conocí maestros que me inspiraron y ahí conocí de primera mano lo que una instancia pública de educación superior puede ser para transformar al país.

    El Poli y la UNAM tienen eso en común, en el Poli y en la UNAM se recibía gente de todo el país, si uno quería tener un pulso de lo que estaba pasando en el país, de lo que preocupaba en sus estado, de sus anhelos, de sus preocupaciones, del sacrificio que implicaba acceder a la educación superior, tenía uno que pasar por las aulas de una escuela pública.

    Y eso pone de relieve lo que se necesita para una política de educación superior. Es cierto que los espacios y las becas son fundamentales, pero no son suficientes, cuando un niño, cuando un estudiante abandona la escuela muchas veces no lo hace por falta de beca y muchas veces no lo hace por falta de espacio, lo hace por falta de un entorno que lo estimule.

    Lo hace por falta de un espacio en donde se sienta seguro, lo hace porque no tiene manera de llegar a esa universidad. Lo hace porque cuando siente que está en la universidad, no está convencido de que le vaya a abrir una alternativa de vida.

    Quienes hemos estado en universidades de excelencia como la UNAM, como el Poli, como las universidades públicas estatales, en muchos casos, sabemos que una experiencia universitaria transforma la vida y sabemos que la transforma de manera muy medible.

    El que en México termina una carrera universitaria, gana tres o cuatro veces más que el que no la termina. Todavía más dramático, el que en México termina tan sólo la preparatoria, vive cuatro años más que el que no la termina. Esa es la capacidad de transformación que tiene la educación superior.
    Pero la experiencia de educación superior tiene que ser una experiencia integral, tiene que ser una experiencia que atraiga a los mejores maestros para que los alumnos se sientan motivados.

    Tiene que ser una experiencia que se dé en los mejores espacios de infraestructura para que los alumnos se sientan, no sólo motivados, sino seguros. Tiene que ser un espacio en donde el acceso se acompañe con el apoyo.

    Todavía, en el caso de la UNAM, hay 70 mil estudiantes que reciben todos los años una beca para alimentación.

    Tiene que ser un espacio en donde el estudiante se sienta seguro y donde el estudiante pueda accesar en un transporte público que no le resulte oneroso.

    No se agota la política de educación superior en la beca y no se agota la política de educación superior en el espacio.

    La política de educación superior implica calidad en los maestros, calidad en infraestructura, calidad y seguridad en la estancia, y calidad y seguridad en el transporte para acceder a él.

    Y eso lo sabemos todos los que hemos tenido la fortuna, en este país, de estar cerca de una experiencia de educación superior, de una experiencia pública. Y en la certeza, además, quienes hemos ido a la UNAM, de que hoy le vamos a ganar al América.

    Y en el último tema, el servicio público ofrece muchos espacios de satisfacción y yo creo que vale la pena destacar varios.

    El servicio público se puede hacer desde el trabajo en el Ejecutivo, se puede hacer desde un partido, se puede hacer desde la sociedad civil. Y todo ello permite el que nos organicemos, transformemos y modifiquemos.

    A mí me parece que otro de los temas que tenemos que reivindicar en este esfuerzo, en esta precampaña y en esta campaña es la militancia, el servicio público y la política. Y volver a recordar que hay forma honorable de hacer el servicio público.

    Quienes hoy aquí están, los aliancistas que hoy nos acompañan, todos los días salen a dar la cara, salen a hablar con sus vecinos, en su calle, en sus comunidades, de la importancia de las causas que abanderan, de la importancia de la educación para transformar, de la importancia de la educación y del trabajo que hacen los maestros para que este país sea mejor, de la importancia de enarbolar en la plataforma de su partido, los elementos de mayor vanguardia de mayores espacios y de mayor libertad. Y ese es un trabajo muy valioso.

    Y si ese trabajo muy valioso del militante se combina con quien tiene emoción de servicio público, pero que lo ha hecho desde otra trinchera, podemos hacer un equipo que se complemente.

    Un equipo que sume la emoción de la militancia con la emoción de participar desde la sociedad y desde la ciudadanía.

    Y me parece que en ambos hay espacios de dignidad, y porque estoy convencido de que en ambos hay espacios de dignidad, y mi ejemplo, es que hoy me siento orgulloso y agradecido de la oportunidad de decirle a Nueva Alianza que me ayude a caminar junto con ustedes.

    Muchas gracias.

    Tercera Intervención

    José Antonio Meade Kuribreña: Guerrero y Tlaxcala, y la Ciudad de México.

    Ahí como le hizo Cuauhtémoc, ¿en la Ciudad de México están listos?

    Ya ser perdió ahora sí la Ciudad de México. Seguro ya vamos adelante los Pumas.

    Voces a coro: ¡México, México, México!

    José Antonio Meade Kuribreña: El sector empresarial y la iniciativa privada.

    Voces a coro: ¡Meade, Presidente!, ¡Meade, Presidente!, ¡Meade, Presidente!

    José Antonio Meade Kuribreña: Muchas gracias a la Ciudad de México.

    La iniciativa privada y el sector empresarial generan riqueza, generan empleo y son el principal motor de crecimiento del país. Para poderlo hacer necesitan contexto y marco. El contexto y marco se da desde el gobierno.

    Y necesitan contexto y marco y buena política pública. Buena política pública que incluya y que abarque y que necesita una buena política en materia educativa.

    Yo, desde muy chico viendo en casa el ejemplo de mi papá y de mi mamá, pensaba que si uno quería transformar a este país, la mejor plataforma, el mejor espacio para hacerlo es el mismo que escogieron ustedes, era el servicio público.

    Desde el servicio público puede uno tocar muchas vidas, puede uno hacer una gran diferencia. Y quien en México se levanta en las mañanas pensando cómo puede ayudar, cómo puede transformar, cómo puede cambiar la vida de un estudiante, de una familia, de una ciudad, de un país o de un estado, el servicio público es el espacio natural para hacerlo.

    Y vale la pena que lo recordemos, y vale la pena que insistamos y vale la pena que frente a esta desconfianza de la política se recuerde que esto es para el servicio público, que el servicio público implica levantarse temprano, que el servicio público implica, muchas veces en malas circunstancias, resolverle el problema a un alumno o a una comunidad.

    Que el servicio público implica llevar leche, servicios, electrificación, que el servicio público implica capotear los retos que nos vienen de fuera con enorme dificultad, muchas veces tomando decisiones que son difíciles de explicar, pero que tienen al centro la preocupación de salvaguardar estabilidad y confianza. Estabilidad y confianza necesarias para que en México se invierta, se confíe y se generen empleos.

    El sector público es un espacio de realización, es un espacio de realización honorable en donde uno puede tocar muchas vidas.

    Quienes aquí empiezan la trayectoria como maestros, quienes aquí llevan mucho tiempo haciéndolo, pueden contar y sentirse muy satisfechos con todas las vidas que han cambiado, con todas las familias que han tocado, con todas las familias que son mejores gracias a que los conocieron, por todas las oportunidades que se abrieron gracias a que tuvieron la fortuna de cruzarse con algunos de ustedes en su historia. Y ustedes son mejores gracias a la oportunidad de haber servido.

    Eso es lo que está de fondo en el servicio público, eso es lo que me entusiasma, eso es lo que me da ilusión y esa es la razón fundamental por la que estoy aquí con ustedes pidiéndoles que caminemos juntos, y que sigamos haciendo del servicio público, por esta vía, la mejor forma de transformar al país.

    Y reitero, la mejor forma de transformar al país, con honorabilidad, sin cola que le pisen, sin ningún elemento escondido, dejando que el trabajo explique lo que soy y lo que tengo, como todos ustedes.
    En estos 20 años de trayectoria en el servicio público he conocido mucha gente, y la mayor parte de la gente que he conocido es gente buena, es gente honorable, es gente esforzada, es gente que no tiene en su haber, más patrimonio que el que logra con su trabajo. Ese es mi caso.

    El 100 por ciento de lo que tengo se explica por lo que he sido, por lo que he trabajado de manera transparente y de manera limpia. No tengo más historia inmobiliaria que la que se me conoce: un departamento que compramos Juana y yo recién regresados del doctorado, que vendimos para comprar la casa.

    Y junto a la casa un terreno en el que hicimos una obra para hacerla más grande, una casa del que nos sentimos contentos, una casa en la que nos sentimos orgullosos y una casa en la que nos sentimos tranquilos.

    Y eso es lo que queremos para el país, un país del que nos sintamos orgullosos y un país en el que estemos tranquilos.

    Y eso es lo que ustedes han hecho en sus trayectorias y eso es lo que ustedes han hecho en su vida, se puede hacer y todos los que estamos hoy aquí somos ejemplo de eso.

    Si nosotros nos volteamos a ver entre nosotros y nos preguntamos cómo y dónde vivimos, qué somos y cuánto tenemos, todos quienes hoy aquí están lo han hecho de forma honorable, lo han hecho de forma honrada.

    Y por eso nos lastima, nos indigna y nos enoja que haya servidores públicos que hayan actuado diferente, porque eso lastima nuestro prestigio, eso lastima nuestra honorabilidad. Y estamos absolutamente decididos, en este esfuerzo, en rescatar para la política, en rescatar para el sector público, el hecho de que se puede hacer servicio público siendo honorable, siendo ejemplo e inspirando.

    Y por eso estoy contento de hacer equipo con ustedes.

    Relaciones exteriores y los principales retos. Puede uno revisar en la trayectoria del sector público cada uno de los momentos en donde enfrentamos dificultades y cómo lo resolvemos.

    Dificultades enormes en materia energética, dificultades enormes en materia de estabilidad y de confianza. Un reto muy importante que caminamos juntos en Guerrero en materia de desarrollo social, en donde hicimos un equipo extraordinario.

    Yo quiero destacar hoy aquí y agradecerle a Luis Castro que haya invitado al gobernador de Guerrero y a Meche, su esposa, a que nos estén acompañando.

    Déjame plantear, rápido, tres retos que fueron muy importantes en Relaciones Exteriores y cómo se fueron enfrentando.

    Un reto muy importante era el de la migración. Todos decimos en nuestros discursos que hay que cuidar al migrante, que donde ondee la bandera de México van a encontrar protección, que hay que defender sus derechos humanos y que hay que defender su dignidad.

    Ahora, el reto es eso qué quiere decir para el migrante y eso qué implica, en términos de un gobierno que los defiende y que los cuida.

    Para el migrante en Estados Unidos, lo que es muy importante es que puedan ejercer sus derechos de todos los días.

    ¿Qué quiere decir eso? Una licencia para manejar.      

    ¿Qué quiere decir? Que se reconozca la posibilidad de pagar una colegiatura en los mismos términos que los demás residentes.

    ¿Qué quiere decir? Que tengan acceso a educación, que tengan acceso a salud.

    ¿Cómo traducir esos derechos en una realidad cotidiana para el que está viviendo afuera? Fue sin duda un reto que implicó diálogo con autoridades municipales, estatales, con clubs de migrantes, con socios que querían acompañar desde la sociedad civil esa aventura.

    Y si revisamos la gestión en ese par de años, fueron los dos o tres años en donde más estados reconocieron la posibilidad de darles licencia, de permitir que pagaran su colegiatura como residentes. En muchos casos, de la posibilidad de ejercer con libertad su profesión, de que su condición no implicara que no tuvieran acceso a salud y de que, en todos los casos, cuando tuvieran una dificultad, encontraran la defensa, en el tema que fuera, del gobierno mexicano en cada una de sus instancias consulares.

    Dos, la Cancillería defiende el buen nombre de México en el mundo. No hay en el sector público un trabajo más digno, un trabajo en el que se puedan sentir más orgulloso, de que le encarguen a uno defender ese buen nombre.

    Pero la defensa de ese buen nombre pasa por hacer las cosas bien, hacer las cosas bien, por ejemplo, en el tema de Derechos Humanos.

    Ahí hicimos un trabajo muy importante, un trabajo de identificar todas y cada una de las violaciones de Derechos Humanos que le imputaban a nuestro país y trabajar en coordinación con cada uno de los gobiernos de los estados para poder darle respuesta a cada una, para poder acreditar, atrás de cada violación, el compromiso y la seriedad del gobierno mexicano de enfrentarlo, de asumirlo, de corregirlo, o en su caso de disculparse cuando había habido una falla.

    Pero en ese elemento y en esa convicción y en mandar la señal al mundo de que México tenía una vocación firme en defensa de Derechos Humanos, estaba la mejor defensa de su buen nombre.

    Y un tercer resto, que era un reto bastante parecido al que tenía yo con Juana, ¿cómo le presentamos a México al mundo para que en el mundo cada país decida que quiere ser socio y amigo de México? ¿Cómo y con qué nos vinculábamos? A través de becas, a través de cooperación. ¿En qué temas, con que causas?

    ¿Cómo le hacíamos para convertir las muchas pertenencias que tiene México en un espacio de oportunidad? ¿Y cómo le hacíamos para que cada diálogo, al final del mismo, se tradujera en que un mexicano tuviera un conjunto de oportunidades mayor que el que teníamos antes de ese encuentro]?
    Yo creo que esos tres retos sintetizan bien los que enfrenta un canciller, y sintetiza bien también la forma de cómo se analizó cada de los problemas y como se escogió enfrentarlo.

    Muchas gracias por la pregunta.

    Cuarta intervención

    Muchas gracias a la Ciudad de México, muchas gracias a la ciudad de Puebla y muchas gracias a Morelos.

    Muchas gracias a los anfitriones en Guerrero.  

    Para querer ser presidente se necesitan dos cosas: la primera, la más importante, la más fundamental, tener un gran y un profundo amor a México; y la segunda es estar preparados. México enfrenta enormes retos. México tiene grandes dificultades, pero México tiene un enorme potencial.

    Y yo estoy profundamente convencido de que podemos transformar a México para ser mejores. Eso me anima todos los días y me ha animado en cada trinchera.

    Yo le voy a poner la misma pasión a este esfuerzo, la misma pasión a esta precandidatura que quiero que se convierta en candidatura, y a esa candidatura que quiero que se convierta en que juntos lleguemos a la Presidencia de México.

    Le voy a poner la misma pasión que le he puesto a cada uno de mis desempeños. En el servicio público y en la vocación de servicio no hay un espacio pequeño, no hay una trinchera que no haga diferencia.

    Este país se va transformar empezando por cada uno de nosotros, por lo que hacemos en nuestra escuela, en nuestra comunidad, en nuestra ciudad, en nuestro estado y en nuestro país. Por lo que hacemos en cada uno de los diferentes retos que tenemos: la seguridad, la pobreza, la corrupción, la impunidad.

    Todos exigen de nosotros poner lo mejor, hacerlo con pasión, hacerlo con compromiso, con entrega y con transparencia.

    Y hacerlo poniendo, hoy, la experiencia que he asumiendo. No se queda uno igual, y eso se lo lleva uno a esta precandidatura y candidatura, después de ser secretario de Desarrollo Social.

    Y saber cuáles son los retos que enfrentan cada una de las familias mexicanas, el reto que a diario implica el tener servicios en la vivienda, y que la vivienda sea digna y que terminemos el ciclo educativo de nuevo.

    Si pudiéramos dar solamente un consejo a cualquiera de quienes tengamos cerca, es que termine su espacio educativo porque eso es lo que va a transformar su vida.

    Que les demos salud y seguridad social, que estemos cerca en los retos de alimentación y que estemos cerca, en todos estos temas, de todos los mexicanos. Los que enfrentan una discapacidad, los que son indígenas, los que son jóvenes, los que son adultos mayores, este México tiene que ser incluyente para todos ellos, en todas estas dimensiones.

    No se queda uno igual, y eso lo traemos a ésta precandidatura y a la candidatura, después de habérselos encargado que cuidemos nuestro buen nombre, de habernos encargado de que cuidemos nuestro buen crédito, de habernos encargado que la energía sea motor para desarrollo.

    Y cada uno de esos espacios de aprendizaje y de experiencia, de esos equipos de los que formé parte y que integré, de esos espacios de estudio y de preparación, son los que hoy me hacen estar seguro que puedo combinar la experiencia con el amor a México para entregarle a los mexicanos buenos resultados.

    Y en el último planteamiento, el planteamiento que, además, hoy me permite cerrar este encuentro que yo le agradezco a Luis Castro.

    A los maestros de México se les ha pedido que hagan esfuerzos significativos y reales todos los días. Significativos y reales en la capacitación; significativos y reales en la infraestructura; significativos y reales en el esfuerzo que hacen para integrar familia y maestro en el mejoramiento de la educación de los alumnos.

    Significativos y reales en el esfuerzo que hacen para transformar la vida de sus estudiantes, como significativo y real es el cambio en la vida de quienes han sido tocados por un buen maestro, como todos los que aquí están.

    Y de la misma manera, que significativo y real es su esfuerzo, es su compromiso, es la importancia de su labor. Significativo y real tiene que ser el compromiso del estado y de mi gobierno con los maestros.

    Y significativo y real tiene que ser el incremento en las percepciones, significativo y real el incremento en su sueldo base.

    Muchas gracias, muchas gracias por haberme acompañado y muchas gracias por hacer equipo.
    Estamos listos todos, estamos listos.

    ¿Estamos listos para qué? ¡Vamos juntos a ganar  en equipo, en alianza!

    Muchas gracias.

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