lunes, 12 de octubre de 2026
Un hallazgo demuestra que las cuevas conservan el rastro genético de sus antiguos habitantes
El proyecto evidencia por primera vez que el material genético humano puede preservarse durante milenios en superficies rocosas, incluso sin restos óseos
Un
equipo internacional de investigadores, liderados por especialistas de España y
Portugal, ha demostrado que el ADN
humano antiguo puede conservarse durante miles de años en las paredes de
las cuevas prehistóricas. El descubrimiento, fruto de un estudio
interdisciplinar desarrollado en el marco del proyecto First Art, revela
que las superficies rocosas pueden actuar como auténticos archivos biológicos
capaces de conservar información genética de quienes ocuparon o decoraron estos
espacios hace milenios.
La
investigación partía de una hipótesis, que los artistas paleolíticos habrían
mezclado el pigmento con saliva antes de proyectarlo sobre la pared mediante un
soplado. Si esa saliva hubiera quedado atrapada en la superficie rocosa,
existía la posibilidad de que parte de su ADN hubiera permanecido preservado
hasta la actualidad. Aunque la cantidad de material genético recuperada en las
primeras muestras de la cueva de Maltravieso fue insuficiente para obtener
resultados concluyentes, la ampliación del estudio a otras cuevas permitió
confirmar finalmente la hipótesis.
La
investigación ha contado con la colaboración de científicos del Instituto Max
Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania), considerado uno de los
principales centros mundiales en el estudio
del ADN antiguo. Entre los protagonistas del proyecto figuran
investigadores de la Universidad de Extremadura y de la Junta extremeña,
instituciones que impulsaron esta línea de investigación con el objetivo de
conocer mejor a los autores de las pinturas
rupestres de Maltravieso, un yacimiento situado en pleno casco urbano de
Cáceres.
Entre
2022 y 2025, el equipo tomó muestras en 11 cuevas repartidas entre España y
Portugal. Los investigadores centraron buena parte de su trabajo en paneles con
representaciones de manos y figuras realizadas con pigmentos rojos,
consideradas algunas de las manifestaciones
artísticas más antiguas de la Península Ibérica. Mediante técnicas de
extracción y secuenciación genética de última generación consiguieron
identificar ADN humano con una antigüedad mínima superior a los 2.000 años en
una costra calcítica pigmentada de la cueva de Escoural, en Portugal.
Los
investigadores aseguran que el resultado más sorprendente fue que detectaron
también ADN humano antiguo en varias zonas de paredes sin pigmento tanto de la
propia cueva de Escoural como de la cueva del Covarón, en Asturias. Este
hallazgo demuestra que el contacto directo de las personas con la roca, al
tocarla, apoyarse sobre ella o manipular pigmentos durante la elaboración de
las pinturas, puede dejar una huella genética capaz de sobrevivir durante miles
de años.
Para
José Julio García Arranz, uno de los investigadores participantes, el
descubrimiento supone un avance extraordinario para la arqueología: “Hasta
ahora la información genética sobre las poblaciones prehistóricas procedía
principalmente de restos óseos, sedimentos arqueológicos o herramientas
elaboradas con materiales orgánicos. La posibilidad de recuperar ADN
directamente de las paredes permite incorporar una fuente de información
completamente nueva para reconstruir la presencia y el comportamiento humano en
el pasado”, asegura.
Las
implicaciones científicas son especialmente relevantes porque muchas cuevas con
arte rupestre carecen de restos humanos o no pueden excavarse debido a la
necesidad de preservar su extraordinario valor patrimonial. Según el profesor
de Historia del Arte, gracias a esta metodología será posible obtener
información genética sin alterar los depósitos arqueológicos ni poner en riesgo
las pinturas.
Entre
las posibilidades que abre esta nueva técnica figura la identificación del sexo
biológico de quienes frecuentaron estas cavidades, así como el estudio de sus
relaciones de parentesco, movimientos poblacionales y ascendencia genética. Los
primeros resultados ya apuntan a una realidad que cuestiona algunas
interpretaciones tradicionales sobre las sociedades prehistóricas.
En
las muestras secuenciadas de la cueva lusa de Escoural predominan perfiles
genéticos femeninos, un dato que podría reforzar la hipótesis de que las
mujeres desempeñaron un papel mucho más activo del que durante décadas les
atribuyó la historiografía en la creación y uso de espacios con arte rupestre.
El
arqueólogo Hipólito Collado incide en que el proyecto acaba de empezar y que el
método desarrollado servirá de referencia para nuevos equipos internacionales
interesados en aplicar esta tecnología a otras cavidades. En los últimos años
el proyecto First Art ha ampliado su ámbito de actuación y ya desarrolla
investigaciones en cuevas de Asturias, Cantabria y Andalucía, pero también
Reino Unido, Croacia, Sudáfrica y Colombia.
Los
investigadores consideran que el hallazgo marca el inicio de una nueva etapa
para la arqueogenética. “Si las paredes de las cuevas conservan información
genética de quienes las ocuparon hace decenas de miles de años, cada una de
estas cavidades puede convertirse en un archivo biológico excepcional, capaz de
responder preguntas que hasta ahora parecían inalcanzables”, traslada Collado.
El
jefe de la Sección de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio
Cultural y Documental de la Junta de Extremadura asegura que en lugares
emblemáticos como la cueva extremeña de Maltravieso, famosa por sus manos en
negativo atribuidas a algunos de los primeros grupos humanos que habitaron
Europa, las paredes podrían conservar no solo una de las expresiones artísticas
más antiguas del continente, sino también el rastro genético de sus propios
autores. Un patrimonio invisible que, gracias a los avances tecnológicos,
comienza ahora a revelar una parte desconocida de la historia de la humanidad.
El
proyecto First Art fue promovido por Collado y García. Ambos forman parte del
grupo Patrimonio&ARTE, especializado en la conservación e investigación del
patrimonio artístico.




